Indicadores de Rendimiento Energetico

El rendimiento energético ha sido propuesto como un índice de la productividad económica de la energía (Meléndez, 2014; Undesa-IAEA, 2007). Es por ello que en esta sección se presentan algunos indicadores de rendimiento energético, que relacionan el uso de la energía por parte de la sociedad y la economía del país.

El uso de energía primaria per cápita, tanto para la producción como para el consumo, miden el nivel de aprovechamiento de la energía por parte de la población (Meléndez, 2014; Undesa-IAEA, 2007).

La producción energética se refiere a la producción de un país a partir de combustibles fósiles y fuentes renovables procesados localmente, por ejemplo: petróleo, gas natural, GLP, refinación de gasolina, keroseno, leña, energía hidráulica, geotérmica, bagazo de caña, etc.

El consumo energético se refiere a la utilización total de fuentes energéticas en el país, por ejemplo: gasolina, diésel, keroseno, fuel oil, coque, GLP, carbón, etc.

La producción y el consumo de energía per cápita que se presentan en la Figura 13, nos demuestra que la sociedad guatemalteca es un importador neto de energía, ya que el consumo energético por habitante es mayor que la producción. Esto se debe principalmente a la dependencia de los combustibles fósiles que deben ser importados para los sectores de la industria, comercio y transporte. En promedio, la producción energética per cápita es de 3.87 barriles equivalentes de petróleo por habitante (BEP/hab), mientras que el consumo energético per cápita es de 4.51 BEP/hab. Meléndez (2014) sugiere que esto es un indicador de la vulnerabilidad de la seguridad energética del país, puesto que depende de fuentes externas y, por lo tanto, están sujetas a los cambios en los precios del mercado.

El uso energético primario por unidad de Producto Interno Bruto (PIB), es un indicador que también es conocido como intensidad energética (IAEA, 2005; Meléndez, 2014). Este se utiliza para medir la cantidad de energía que se emplea para incrementar el crecimiento económico. Un decrecimiento en el índice representa un incremento en la eficiencia energética, lo cual es conocido como desacoplamiento. En la Figura se muestra el uso de energético por unidad de PIB, usando datos del Banco Mundial (BM, 2017). Los valores para el PIB se presentan en quetzales corregidos por paridad de poder de compra correspondientes al 2001. Estos datos demuestran que la intensidad energética ha tenido un desacoplamiento muy leve en el periodo analizado.

El consumo de electricidad por habitante es un indicador que proporciona una medida relativa de desarrollo y calidad de vida, ya que un incremento puede interpretarse como mayor acceso a servicios y productos que la electricidad provee (Meléndez, 2014). La Figura muestra que durante el periodo 2001-2016, el consumo de electricidad por habitante incrementó, hasta llegar a 675 kWh por habitante en el año 2016.